El problema regulatorio
Cualquier sustancia líquida con "propiedades medicinales" requiere registro ante ANMAT. Si la poción dice curar algo, necesitás ensayos clínicos de fase III, certificado de libre venta del país de origen — no, Hogwarts no cuenta como país — y un rotulado en castellano con composición completa.
"Ojo de tritón" no es un nombre INCI válido. Tampoco "ala de murciélago" ni "raíz de mandrágora" (bueno, la mandrágora sí existe, pero SENASA va a querer opinar).
¿Y si la clasificamos como bebida?
Si tu poción no tiene propiedades medicinales (o sea, no hace magia), podés clasificarla como bebida no alcohólica (NCM 2202). Paga un DI razonable y solo necesitás cumplir con las normas de etiquetado alimentario.
Claro que si la etiqueta dice "Poción de invisibilidad — agitar antes de usar", ANMAT va a querer una explicación.
Consejo para magos importadores
Si vas a importar líquidos con fines "especiales", lo más seguro es clasificarlos como cosméticos (NCM 3304), suplementos dietarios (NCM 2106), o bebidas (NCM 2202). Evitá mencionar efectos mágicos en la documentación aduanera. Los despachantes no suelen manejar hechizos.